The human tempo

Estaba sentada en una terraza, a la orilla de un rio artificial, intentando engañar al calor con una limonada y una idea de sombra. Se escuchaban, a ratos, los pájaros, después el viento buscaba el mismo reposo entre los árboles y las fuentes que quedaban al fondo marcaban las pautas perezosas de una mañana de verano. En la mano tenia “Los trucos del actor”, libro escrito por Yoshi Oida y recién publicado por la editorial Alba. Y en un instante me di cuenta que, sin querer, mi tempo, el de mis acciones, de los pensamientos, seguían caminos diferentes. Gracias a ciertas palabras de este señor.

Yoshi Oida es actor y director de teatro, también autor de tres libros sobre el actor y las técnicas de interpretación. Nació en Japón, se formo como actor en la tradición del teatro No y Kabuki, y en 1975 empezó su carrera como director de teatro. Después de su encuentro con Peter Brook, se unió al Centre International de Recherche Theatrale y actuó en varios espectáculos dirigidos por Brook.

Sábado, 17 de julio, Yoshi Oida estuvo en Girona, en La Llibreria Cafe Context, para hablar, en teoría, sobre los dos libros suyos que acaba de publicar la editorial Alba (El actor invisible y Los trucos del actor). Pero, calida y discretamente, Yoshi Oida nos invitó a sentarnos en círculo y a hacer preguntas nosotros. Él contestaría y fomentaría el diálogo.

Hay que ver como somos de tímidos y como no estamos acostumbrados a realmente poner cosas en común (la raíz griega de la palabra comunicar significa poner en común). Hasta que Janot Carbonell, director y profesor a la escuela El Galliner, no le preguntó ¿por qué hacía teatro?, nadie se atrevió a decir nada.

La conversación con Yoshi Oida se tenía que haber vivido. Aquí yo podría explicar que nos confeso haber hecho teatro porque no entendía ni el mundo ni a sí mismo, que un actor bueno es un actor que, como el maestro Zen al que acudió, te cuenta algo simple y hechizador, con toda la convicción del mundo, que los actores de Europa del este (concretamente nombrando a los húngaros y a los rumanos), son los que mejor vienen formados o tantas otras cosas.

Pero la sensación que todos estábamos compartiendo la misma energía (y tan poderosa), cuando nos hizo aplaudir con los ojos cerrados, la sabiduría acumulada en tantos años de experiencia, mezclada con la picardía nativa de este personaje, no se pueden explicar en palabras. Pertenecen a otros registros, del acto vivo y en directo, y se consumen en tempos diferentes. Este mismo tempo reflejado en el amanecer, el mediodía, el atardecer y el anochecer, por ejemplo. O la sucesión de las estaciones. Igual que en un escenario: comienzo, desarrollo, climax y volvemos a empezar.

A lo mejor ésta fue la clave del encuentro con el señor Oida. A veces, inconscientemente, tanto como personas que como actores, olvidamos el tempo interno de las acciones, de las emociones y de los sentimientos que tiene el ser humano. Es éste mismo que crea la chispa en el escenario, es la vía de la verdad en el escenario, de conectar con el otro. Todo esto conlleva a poder expresar e ilustrar matices, pinceladas que surgen cuando dejamos ver las emociones, cuando estamos atentos a nuestro cuerpo sobre el escenario, cuando compartimos y dejamos compartir.

Aquí pueden encontrar un video de un workshop de Yoshi Oida. Los dos libros recien traducidos y publicados se pueden adquirir en la librería online.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s